Los habitantes de Concordia cuentan que el alma en pena de un cura sin cabeza sigue apareciéndose en la región.

Foto tomada del programa No es Cuento de Teleantioquia

En las montañas de Concordia, Antioquia, donde la niebla abraza las copas de los árboles y el silencio oculta secretos centenarios, circula una leyenda que ha sido transmitida de generación en generación: la historia del «cura sin cabeza».

Este enigmático relato ha sido retomado por el programa No es cuento de Teleantioquia, que se aventuró hasta el lugar donde, según los pobladores, esta alma en pena sigue deambulando en busca de alguien digno de encontrar su tesoro escondido.

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Un trágico destino y un tesoro perdido:

De acuerdo con los testimonios, el origen del mito se remonta a épocas coloniales, cuando un sacerdote viajaba por los caminos de la región desde Titiribí con una carga de oro. Su destino nunca se cumplió, pues la mula que lo transportaba murió en el camino a lo que el cura la enterró y también enterró el oro que llevaba.

Al deambular intentando continuar con su camino, fue interceptado y brutalmente asesinado al no decir dónde había enterrado el preciado tesoro. Desde entonces, su espíritu decapitado se aparece a quienes considera dignos de conocer el paradero de su tesoro, aunque nadie ha logrado desenterrarlo.

Don Cristóbal, un campesino local, ha dedicado su vida a intentar contactar con el espectro. En sus relatos, asegura haberlo invocado en innumerables ocasiones sin éxito, pero otros testigos afirman haberlo visto en noches de neblina, cuando la oscuridad cubre los antiguos caminos de Concordia.

Encuentros aterradores y desapariciones misteriosas:

Don Darío, otro habitante de Concordia que estuvo  presente en “No es cuento», dijo a Natalia Soto, conductora del programa, conocer a una mujer que se encontró con la temida figura del cura sin cabeza. Ella caminaba sola cuando de repente vio a un hombre que avanzaba en su dirección. En un instante, la figura giró para mirarla y fue entonces cuando el terror la paralizó: no tenía cabeza. La mujer se desmayó en plena carretera y, al despertar, descubrió que se había orinado del susto. Desde entonces, evita pasar por el lugar al anochecer.

Otros habitantes mencionan luces extrañas que aparecen en el monte, susurros en medio de la brisa y sensaciones inexplicables de escalofrío cuando cruzan por los senderos donde supuestamente se manifiesta el espectro.

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El misterio que persiste:

A pesar de los intentos por desentrañar el misterio, nadie ha logrado comprobar la existencia del oro ni del cura sin cabeza. Algunos creen que es un simple mito, un cuento de terror que se ha fortalecido con el tiempo. Sin embargo, la fuerza de la leyenda ha generado exploraciones en la zona en busca del supuesto tesoro.

El equipo de No es cuento se adentró en la espesura del monte, entrevistando a lugareños y explorando cuevas que algunos aseguran son el escondite del oro. Sin embargo, el espíritu del cura no se manifestó.

Para muchos, la clave de este enigma radica en la pureza del corazón. «Quien lo vea debe ser alguien digno», comentan los habitantes. Mientras tanto, la leyenda sigue viva, atrayendo a curiosos y aventureros que esperan, tal vez, encontrarse con el espectro de aquel sacerdote que perdió la cabeza… y su fortuna

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